El vértigo de la extinción *

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Los periodistas, el ejercicio del periodismo, tienen que adaptarse a los cambios, pero adaptarse no es envilecerse ni desnaturalizarse abandonando los compromisos de servicio público irrenunciables. Pudiera ser que el periodismo que nosotros hemos conocido y en cuya práctica nos hemos esforzado estuviera amenazado por los cambios del entorno y que nos correspondiera recuperar sus raíces, demostrar su utilidad para articular el espacio público en el que se inscribe el debate cívico.

El caso es que los del oficio periodístico parecen afectados del vértigo de la extinción. Se dijo que la guerra es demasiado importante como para dejarla en manos de los militares y así sucede que tampoco el periodismo puede quedar sólo en manos de los periodistas. Su defensa en modo alguno puede quedar encomendada en exclusiva a quienes han encontrado en su práctica una oportunidad de empleo decreciente.

Que la eliminación de las fronteras dejara sin empleo a los aduaneros de la misma manera que la derrota de ETA remitiera al paro a muchos escoltas, de ningún modo habilita para reclamar la vuelta de los pasos fronterizos o de la violencia terrorista, ignorando las ventajas que supone la libre circulación de mercancías y la mayor seguridad de las personas cuando quedan liberadas de amenazas. Como si por encima de cualquier consideración debiera prevalecer la continuidad en el empleo. Tampoco cabría detener el avance de las nuevas tecnologías de la información para que se sostuvieran mejor los puestos de trabajo de los periodistas.

Aduaneros, escoltas y periodistas se verán abocados a cambiar de dedicación profesional a menos que prueben el valor insustituible de la función que cumplen. En tan grande polvareda como estamos se ha perdido el rastro de la misión del periodismo al que corresponde evitar la erosión de las libertades, asegurar su vigencia, criticar de modo permanente a los poderes, verificar los hechos, luchar contra todas las mistificaciones. Que de los Estados Unidos de América, de donde tantos ejemplos y estímulos dignificadores vinieron, nos lleguen ahora barcos cargados de basura trumpista nos obliga a extremar la vigilancia para devolverla al remitente. Quede advertido ya el Departamento de Estado. Vale.

Miguel Ángel Aguilar, periodista.

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* Una primera versión de este fragmento se pronunció en la entrega del XV Premio de Periodismo DIARIO MADRID a Katharine Viner editora de The Guardian el 29 de junio de 2017.

Nota de la ACCD: De acuerdo con las normas de participación en esta Sección de Perspectiva Críticas, los derechos y la responsabilidad de los contenidos son del autor. La Asociación se honra con dar difusión a las piezas (texto, voz, imagen) que publicamos.

Imagen: Grabado de Manuel Lledías. Santander. Fotomontaje. Colección particular FGP #3810.

 

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