Tiempo de elecciones

borregos2 copia

A pesar de la participación de partidos políticos y movimientos sociales municipalistas inéditos hasta la fecha, el espectáculo electoral en Andalucía se ha desarrollado conforme a los patrones de siempre. Pues los oradores:

  • Hablaron en nombre de… no se sabe concretamente qué o quién
  • Prometieron poco menos que la luna
  • Actuaron en los escenarios y formatos de siempre
  • Se dirigieron a sus fieles para convencerles de ‘lo suyo’ con argumentos contra ‘el otro’, etcétera

Te invito, lector, a que añadas cuantos rasgos habituales e irritantes imaginar puedas.

Y así sucederá hasta finales del presente año 2015, a lo largo y ancho de España. Un panorama que no resulta sólo agotador y deserotizante para los nuevos actores, como advierte Fernando Vallespín. Pues el panorama es, también, un espectáculo hueco como una geoda: ¿Cómo se va a llevar a la práctica todo este caudal de promesas? Sí, el “cómo” es el gran vacío o ausente de la oferta política de nuestros días. Y no sé qué resulta más provocador: si la frivolidad de los que hacen sus ofertas sin fundamento o la tontuna e indiferencia de quienes (representados en la imagen que encabeza estas líneas[†]) asisten al espectáculo electoral sin demandar rigor.

Desde esta Asociación promovemos el compromiso público y permanente con el futuro, día a día, objetivo tras objetivo, mediante la mejora permanente de procesos en todos los rincones de la acción política, sea en el ámbito legislativo, ejecutivo o judicial.

Para ello, creemos necesario tender puentes entre las ciencias sociales y políticas y la administración y gestión de empresas. A quienes se oponen a esta iniciativa, Víctor Sampedro les advierte: “Las barreras ideológicas para introducir mecanismos gerenciales en el campo político tienen consecuencias letales: la política como manipulación de los representantes (falsedad, fraude, corrupción) o la resignación de los representados (desencanto, cinismo, apatía)” *.

El “cómo” que proponemos tiene nombre y tiene método: Sistema de Indicadores de Calidad (SIC). Bien es verdad que, en opinión de José Luis González Quirós, “pedir que los partidos se comprometan a tener en cuenta sus propios criterios de control de calidad y que se decidan a hacerlos públicos puede considerarse como bastante ingenuo, pero, tal vez por eso mismo, podría terminar por ser revolucionario. Porque la existencia de un SIC serviría para actuar en la fuente misma en la que brotan los desmanes” *.

Cordiales saludos,

Felipe Gómez-Pallete Rivas

Presidente de la Asociación por la Calidad y Cultura Democráticas

[†] Colección del autor 20120805-143408

* Una vindicación de la acción política. Edita ACCD. Madrid, 2015. En prensa.

¿Te gusta este post? Compártelo
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Comments are closed

UA-39276970-1