Ojalá los indultos

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Sí, ojalá se den cuanto antes las circunstancias para que puedan ser indultados los condenados por el procés. Porque, sin duda, esta medida de gracia significaría un paso determinante hacia la solución del problema. He aquí una serie de consideraciones sobre este particular.

El proceso soberanista catalán, como origen y marco de los anunciados indultos, no es un asunto que concierna a la sociedad catalana en tanto que española (destinataria, por ejemplo, del editorial de hoy, domingo 30 de mayo de 2021 de El País) sino a la sociedad española (la catalana incluida) en tanto que demos titular de la soberanía  popular.

Contraponer «Cataluña» con «España» es una forma, sutil pero torpe, de predeterminar la solución del problema. Pues «la sociedad catalana» y la «sociedad española» no son dos categorías equiparables por cuanto la segunda contiene a la primera.

Por otra parte, la argumentación política (porque, en efecto, es el momento de la política) de la que vienen dando cuenta los medios de comunicación («la venganza no es un valor constitucional», «hay un tiempo para el castigo y un tiempo para la concordia”, etcétera) se fundamenta en valores inestimables pero ajenos a la idea y la práctica de un Estado de derecho.

Las vías de solución no deben articularse en forma de procrastinación. Esto no es política decente, a menos que la propuesta que se esté ofreciendo se anuncie abiertamente como tal, es decir, como patada hacia adelante.

Si hay algo incompatible con la política es el embuste. Y mentir es, también, no anticipar las propuestas para cuando la situación que hoy nos tortura vuelva a darse. Porque los beneficiarios de las medidas de gracia —que no se han distinguido por su lealtad institucional— demuestran tener la férrea voluntad de ser leales consigo mismos.

Con independencia de si el arrepentimiento es o no es un requisito legal para la concesión del indulto, lo que verdaderamente importa es la respuesta a esta pregunta: ¿Cuál es la propuesta para hacer frente al problema que la actual “solución” va a producir? La concesión del indulto debería llevar incorporada una respuesta a esta pregunta.

Según las últimas noticias, las cauciones que a este respecto se propone tomar el Gobierno son de este tenor: «La medida de gracia será limitada y reversible: se anulará si los presos vuelven a violar la ley». Ojalá no se trate de una estrategia de procrastinación y, en verdad, los indultos —si así se concedieran— ayuden a la solución del problema. La falta de credibilidad que inspira el ejecutivo nos dificulta sentirnos optimistas.

Atentamente,

Felipe Gómez-Pallete felipe.gpalleterivas@ccdemocraticas.net

Asociación por la Calidad y Cultura Democráticas.

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